La guerra del futuro no la librarán soldados, sino los hackers

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Las bombas, las alarmas de bombardeo, las armas de largo alcance ya no serán necesarias para una guerra. El concepto de ataque está cambiando debido a la tecnología y al poder de internet. Hace algunos meses la bolsa de Nueva York se desplomó (solo unos minutos) debido a una noticia falsa emitida a través de un Tuit de la AP. La cuenta oficial de ese medio había sido «hackeada» y causó el caos durante algunos minutos.

Pero los medios de comunicación no son los únicos blancos de ataques cibernéticos. Estados Unidos ya ha visto en los último meses cómo la seguridad de varios organismos públicos ha sido vulnerada por«hackers», incluso, el departamento de Defensa del Pentágono.

Los hechos apuntan a que poco a poco a que la batalla no se librará en el campo y con armas, sino en la web y con códigos. Pero no se trata sólo de amenazas a los Estados sino a las entidades financieras y al público en general.

Gianluca D'Antonio, presidente de la Asociación Española para el Fomento de la Seguridad de la Información, ISMS Forum, ha señalado a ABC Tecnología, que se estima que anualmente el fraude cibernético consigue en Europa cerca de 1.500 millones de dólares y a nivel mundial la cifra asciende escandalosamente a los 300.000 millones de dólares.

Pero ¿a qué se debe tanta delito cibernético? La respuesta para DŽAntonio es simple, cada vez hay más personas en la red. «Este aumento va acoplado al de la población mundial conectada. Las cifras señalan que 2.700 millones de personas están online, un 40% de la población mundial actual y para el 2017 se espera que casi el 50% de la población esté conectada», ha dicho D'Antonio.

La relación es directamente proporcional, mientras las personas compartan más datos en internet, más crimen cibernético habrá. Es por esta realidad que las naciones y ciudadanos deben protegerse, no solo en la vida «offline» sino en la «online».

Estrategia Nacional de Seguridad

«Nuestra visión en la Asociación Española de la Seguridad es que la ciberseguridad se tiene que convertir en un bien público, como lo es la sanidad, o la seguridad pública», ha opinado D'Antonio, quien también es Director del Servicio de Seguridad de la Información y Gestión de Riesgos del GRUPO FCC .

El directivo considera que así como hay policías y miembros de la Guardia Civil que garantizan la seguridad física de las personas en el mundo «físico», los Estados, deberían también proteger al ciudadano en el mundo virtual o de Internet.

EL pasado viernes, el Consejo de Ministros dio luz verde a la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional y uno de los puntos en los que hace énfasis es la ciberseguridad. «Los ciberataques, ya sean en sus modalidades de ciberterrorismo, ciberdelito/cibercrimen, ciberespionaje o hacktivismo, se han convertido en un potente instrumento de agresión contra particulares e instituciones públicas y privadas. El bajo coste y mínimo riesgo que suponen para el atacante y su fácil empleo, efectividad y accesibilidad, son factores que explican la extensión del fenómeno», señala el texto en su apartado de riesgos y amenazas.

Para el Estado, estos riesgos, ahora trasladados al mundo de internet suponenen ahora que sea un «objetivo prioritario garantizar la integridad, confidencialidad y disponibilidad de los sistemas que soportan la prestación de servicios ampliamente utilizados», reza el documento.

Ciberejércitos

D'Antonio, quien conversó con ABC un día antes de aprobarse el documento de la Estrategia de Seguridad Nacional, había apuntado que este tipo de estrategia es fundamental porque «establece las competencias y la preparación para la resiliencia, es decir, la capacidad que tiene un estado para resistir a un ataque», ha señalado.

El especialista apunta que los escenarios futuros de guerras y ataques pasarán por las vulnerar los sistemas que garantizan el Estado Bienestar y que se controlan con programas informáticos.

Los ejemplos son básicos, por ejemplo, el Banco Mundial ha calculado que el tiempo medio que puede sobrevivir una persona con el dinero que lleva en sus bolsillos es de 45 minutos. Imaginen entonces que no pueden retirar dinero de los cajeros automáticos, o hacer una transacción bancaria en internet. ¿caos? Pues los sistemas financieros serían (o ya lo son) los blancos a atacar en caso de una guerra.

Otro ejemplo sería el ataque de los programas informáticos que controlan el suministro de agua a una ciudad o de energía. Para estos posibles escenarios es necesaria una estrategia nacional de ciberseguridad, que ya la tienen países como Alemania, Francia, Estados Unidos India y Reino Unido. «La mayoría de los Estados se están dotando de ciberejércitos», ha apuntado D'Antonio.

Según el texto de la Estrategia Nacional de Seguridad una de las líneas de actuación de este plan será el mejoramiento de «los procedimientos y se impulsarán los recursos necesarios con especial énfasis en las Administraciones Públicas, las infraestructuras críticas, las capacidades militares y de defensa y todos aquellos sistemas de interés nacional», reza el documento.

D'Antonio ha señalado que actualmente las empresas privadas españolas están mejor preparadas sobre este tema que el sector público, lo cual es «una paradoja porque el Estado debería dar el ejemplo». El directivo ha apuntado que el escenario español difiere mucho del estadounidense, por ejemplo, ya que los organismos públicos no atraen al sector privado para que invierta e investigue en ciberseguridad debido a que no es una prioridad. En Estado Unidos, cita D'Antonio, el estado el el principal comprador e interesado es estrategias y tecnología para combatir este tipo de acciones.

Sobre este tema, en la Nueva Estrategia de Seguridad se planteó la «Promoción de la capacitación de profesionales en ciberseguridad e impulso a la industria española a través de un Plan de I+D+i».

Pero no toda la responsabilidad debería caer sobre los hombros de un Estado, sino que se deben implementar líneas de que fomenten la educación, formación y conciencia en todos los ciudadanos en este tema. «Los padres pasan más tiempo enseñando a montar en bici a sus hijos que a navegar en internet o a utilizar un móvil, cuando en realidad es allí donde los riesgos son mayores», ha advertido.

 

Fuente: abc.es